Entre el mostrador y las cadenas invisibles: Radiografía de la explotación en Manta Introducción
A veces aceptamos un empleo como un puente temporal para solventar necesidades o ayudar a los nuestros, sin imaginar el trasfondo de abuso, jornadas interminables y vacíos legales que esconde. Este texto es una mirada sincera y cruda hacia la realidad laboral que se vive silenciosamente en las calles de Manta, donde la necesidad a menudo choca con la indiferencia y la explotación.
Poema:
El precio del pan y del reloj
👷♀️
¿Acaso estoy siendo atrapada
por unas dulces palabras
llamadas dinero,
entregándome a un labor
más allá de lo coherente?
👷♀️
Un trabajo de más de doce horas
que encierra un sueldo
que no llena lo establecido;
un engaño que terminó
volviéndose polifuncional,
con un tiempo de descanso fuera de lugar.
👷♀️
Se habla de leyes,
pero en mi ciudad
parece que no existieran.
👷♀️
El pobre oprime al pobre
para sentirse acorde
a una clase que no le corresponde,
y su lema es "yo no regalo mi dinero",
pero explota a quienes trabajan por él.
👷♀️
¿Acaso sabrá de leyes?
Yo acepté porque no carezco
de una necesidad grande,
un pasatiempo mientras acumulo,
pero todo se oscurece cuando los demás,
cansados,
se revelan.
👷♀️
Sin malicia cumplí con mis labores,
mientras veía que el trato
no era igual para todos,
y detrás de eso se cocinaba el descontento.
👷♀️
No lo juzgo,
pero tampoco
comparto lo que no está bien.
👷♀️
Las risas venían
y las dolencias se teñían
en un ambiente absurdo,
mientras la agonía se cernía.
👷♀️
¿Por qué se quedan algunos
si les descuentan demasiado?
No lo entiendo.
👷♀️
¿Qué se oculta detrás de todo esto?
Muchos se han ido,
pero nadie les ha puesto un freno.
👷♀️
Qué triste mi ciudad,
Manta,
que explota a su pueblo,
ni al extranjero deja escapar,
y a la desesperanza nos alcanza.
👷♀️
Siglo veintiuno y no avanzamos;
la explotación y el dinero
acaban con la poca esperanza
que quedaba,
mientras el cielo sigue su curso.
👷♀️
Me dijeron
que era solo atención al cliente,
pero terminé siendo
polifuncional en el servicio.
Reflexión
La explotación laboral no solo se mide en horas extras impagas o salarios injustos, sino en el desgaste emocional de normalizar abusos bajo la excusa de la necesidad. Visibilizar estas realidades es el primer paso para recordar que ningún trabajo debe costar nuestra dignidad ni nuestra tranquilidad mental.
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