El precio del fango: cuando el cinismo se disfraza de necesidad
Hay confesiones que te dejan helada, de esas que revelan cómo las apariencias cotidianas de un trabajo cualquiera pueden esconder pasados siniestros. Escuchar a alguien relatar sin tapujos su complicidad en crímenes de sicariato —justificándolo todo bajo la excusa del dinero fácil, el despecho y una devoción retorcida hacia un criminal— te enfrenta a lo más crudo de la naturaleza humana. No hay víctimas aquí, solo elecciones destructivas y la dura realidad de quienes confunden el afecto con el peligro. Poema: Cómplice del fango 💸 No vengas con cuentos de pobres mujeres atadas al yugo de un triste destino; ella escogió el fango, los falsos poderes, y el rastro de sangre que abrió su camino. 💸 Deslumbrada por plata, por un falso brillo, dejó que su avaricia ungiera el acero; iba con las armas, secundaba el gatillo con su propia sombra de fiel compincheo. 💸 ¿Necesidad dijo? ¡Mentira y soberbia! Vanidad y egoísmo de mente...